martes, diciembre 31, 2013

El libro del año 2013

Hola a todo el mundo:
Como todos los años, hoy voy a hablaros del que, desde mi punto de vista, es el mejor libro que ha caído en mis manos este año. Y este año me han pasado dos cosas que no me habían pasado antes. En primer lugar, que no se trata de un libro de ficción, así que, aunque este texto aparece con la etiqueta de “Literatura”, eso no es del todo correcto. En segundo lugar, que se trata de un libro que ya había leído antes.
Y es que el libro del que os voy a hablar me lo había leído cuando estaba en la Universidad. Se trata de la Utopía, de Tomás Moro.
¿Cómo volví a echar mano a este libro? Pues porque durante la Semana Negra, aprovechando que iba a cubrir el concierto de Crudo, pues dediqué un rato a recorrer los stands de las librerías. Como la cabra siempre tira al monte, acabé pasando más tiempo en la de la librería Paradiso, que es en la que suelo comprar. Y me fijé en que tenían una estantería con libros a dos y tres euros, y ahí me puse a rebuscar. Y encontré una edición bastante buena de ese libro, concretamente la de Joaquim Mallafrè para la editorial Planeta. Así que lo compré, porque es un libro que vale la pena tener en casa.
Tomás Moro fue el máximo exponente del Humanismo inglés y su obra Utopía es un clásico del pensamiento político, y en él Moro diseña una sociedad ideal a la vez que, veladamente, critica la sociedad de su tiempo. Una lectura que toda persona interesada por el devenir político del mundo debería leer. Y que deberían leer todos los políticos. Aunque para eso, muchos antes deberían aprender a leer.
Como os podéis imaginar, mi copia de este libro libro ahora está llena de ideas y conceptos subrayados, y de anotaciones en los márgenes.
Porque vale la pena.

lunes, diciembre 30, 2013

El encantamiento del Rock

Hola a todo el mundo:
El viernes pasado me acerqué hasta el Casino con Pedro y Miguel el Garry para ver algo que podía haber sido un concierto pero que fue mucho más. Y es que los Blues & Decker, de los que ya os había hablado en otra ocasión y en otro lugar, montaban, como ya hicieran el año pasado, su Extravaganzza. Por eso, como no fue un concierto al uso, yo tampoco voy a hacer una crónica al uso. Y si ellos quisieron hacer algo parecido a un baile de graduación del instituto, yo voy a intentar contarlo como si hubiera sido precisamente eso:


Soy Paul Iommi, y el otro día fue el baile de graduación de mi instituto, el Thomas Jefferson, pero como no tenía pareja (ni falta), decidí irme con Mike y Peter al baile de nuestro instituto rival, el Alan Freed, a ver si les montábamos un poco de bulla a esos estirados. Además, los muy desgraciados iban a tener tocando a Phillip Dascombe & The Blue Drills, que hacen unos sonidos muy actuales, parecidos a Chuck Berry, Little Richard o al chico este que va a tener tanto futuro, Eddie Cochran. Y su guitarrista, que es muy bueno, se parece a Buddy Holly.
Mike y yo pasamos de maquearnos, de hecho yo fui con toda mi chulería con mi chaqueta de cuero, pero Peter se quiso vestir bien, a ver si conseguía bailar con alguna chica del Alan Freed. Creo que quería intentar ganarles el concurso de baile en sus narices.
Con mucho cuidado, para que los profesores no se dieran cuenta, metimos unas cervezas e hicimos alguna que otra diablura que no se esperaban (¿quién creéis que echó alcohol en las poncheras?).
La música estaba muy bien, ya os digo que Phillip Dascombe y sus chicos son muy buenos, y además contaban con la colaboración de muchos músicos más. Pero lo mejor fueron los solos de Guzmán, tan buenos y tan agresivos que en un momento tuve que salir corriendo a buscar un teléfono para llamar a casa, porque allí estaba mi primo Tommi, que vive en Inglaterra, pero que está de vacaciones aquí estos días, para que lo escuchara, porque estoy seguro de que le dará ideas para su grupo.
Mike y yo tomamos varias cervezas, siempre escondiéndonos de los profesores, y Peter bailó con algunas chicas, pero no consiguió destacar en el concurso.
Pero lo mejor del baile fue cuando unas chicas de mi instituto que se habían colado, igual que nosotros, se apropiaron de la pista para demostrar que en el Thomas Jefferson sabemos muy bien lo que es bailar. Pero muy pronto las echaron.
Al final el premio del concurso de baile se lo llevaron Matthew y Peggie Sue, el quarterback del equipo y la jefa de animadoras. Eso estaba amañado, seguro.

sábado, diciembre 21, 2013

Un par de cuestiones

Hola a todo el mundo:
Mi intención hoy era empezar a pensar en las vacaciones. O, por lo menos, en lo más parecido a unas vacaciones que puede tener un tío como yo. Así que lo que quería era empezar con un texto ligerito, de los que no hacen pensar, hablando de música, de cine, de literatura o de cualquier tema amable. Pero no hay manera, leñe. Este (des)Gobierno se empeña en amargarnos la vida. Y es que, por si fuera poco todo el mal que llevan hecho hasta ahora, esta semana nos han dado otros dos disgustos.

En primer lugar, en el BOE se publicó que el Ministerio del Interior va a gastarse cerca de medio millón de euros en una tanqueta que dispara agua, para que los antidisturbios puedan dispersar a los manifestantes, justificándolo con la situación social. Y eso que no hace tanto que salió Wert diciendo que lo que se monta aquí son “fiestas de cumpleaños” comparado con lo que pasa en otros países. Que es verdad, eh. Aquí, en realidad, para lo que podía estar pasando, no pasa nada. Para los (muchos) motivos que el (des)Gobierno nos está dando, tampoco estamos haciendo nada. Entonces, ¿qué necesidad real hay de gastar esa pasta en la tanqueta, habiendo tantos gastos mucho más urgentes e importantes?

Y luego Gallardón, con lo majo que parecía (cuando todavía no lo conocíamos), se saca de la manga una reforma de la ley del aborto, que restringe el derecho a la interrupción del embarazo hasta dejarlo solo dos supuestos, cuando hasta ahora teníamos cuatro. Ya escribí sobre este tema varias veces (la última la podéis leer aquí), así que no me voy a repetir. Lo único que voy a decir es lo obvio (que, a fin de cuentas, estoy de vacaciones y no quiero pensar demasiado):
a) Que la existencia del derecho al aborto no implica la obligación de abortar.
b) Que restringir ese derecho no va a hacer que el aborto desaparezca.
c) Y que en países en los que las restricciones son mayores, hay un aumento de los abortos clandestinos, con el lógico aumento de las muertes de las mujeres que se someten a ellos.
O resumiendo: Que las personas que optan por el aborto toman esa (dolorosa) decisión con mucha menos ligereza que el (des)Gobierno a la hora de legislar sobre este tema.

domingo, diciembre 15, 2013

Polémicas innecesarias

Hola a todo el mundo:
Resulta que estos días hemos conocido por fin la fecha de la consulta sobre la independencia de Cataluña y las preguntas que se van a hacer en ella. Será el próximo nueve de noviembre, y las preguntas que se van a hacer son si quieren que Cataluña sea un Estado y, en caso afirmativo, si se quiere que ese Estado sea independiente.
Y, claro, entonces, pues se inició la polémica. Que si es algo inconstitucional, que si no se puede permitir, que si esto, que si lo otro, que si lo de más allá… Total, una movida ideal para atragantarnos los turrones.
Y qué queréis que os diga, yo creo que la cosa habría que enfocarla con un poco más de calma. En primer lugar, porque la pregunta es parcial y, de tan parcial que es, es falaz. Porque no se debería preguntar si se quiere que Cataluña sea independiente o no. Lo que habría que preguntar es si se quiere que Cataluña sea independiente aun sabiendo que esa independencia implicaría salir de la Unión Europea y del euro, que es lo que no se dice, porque Mas y compañía están hablando de una Cataluña dentro de la Unión Europea, sin hacer caso a las declaraciones que se están haciendo desde la Unión, en las que se les recuerda que, si salieran de España, saldrían también de ella. Y no hacen caso porque saben que esa aclaración supondría que mucha menos gente diría que sí.
Como ya dije en otro texto anterior, a mí no me parece mal que la consulta se celebrase, porque, sabiendo la base social que tiene el independentismo, sabríamos también como actuar para responder a esa realidad.
Sin embargo, en este caso, casi me da la sensación de que toda esta polémica se monta para distraernos de lo que de verdad importa. Porque tanto los partidos que abogan por el independentismo (en su Comunidad) como el Gobierno de España (en todo el país) están llevando a cabo unos recortes salvajes y suicidas que están haciendo que la ciudadanía cada vez esté más descontenta. Y así, unos envolviéndose en banderas y aglutinando el independentismo, y otros fomentando el odio a los catalanes, conseguirán que olvidemos, al menos hasta el día nueve de noviembre, que las cosas están muy lejos de mejorar.
A lo mejor les está saliendo sin querer, pero es la sensación que me da a veces…

lunes, diciembre 09, 2013

Descansa en paz, Madiba

Hola a todo el mundo.
El viernes me levanté para coger un autobús para irme a León con alguien muy especial (¡¡qué frío pasamos!!), pero antes de entrar a la ducha me conecté a internet y me encontré con un trending topic en Twitter que no por esperado me hizo gracia: Esa noche había fallecido Nelson Mandela.

Y si lo sentí profundamente es porque probablemente se trate de una de las personas a las que más he admirado a lo largo de mi vida. Por su compromiso político, por su lucha infatigable por la igualdad y, sobre todo, por su firme apuesta por la reconciliación.
Sí es cierto que formó parte de un movimiento armado, pero había dejado atrás ese pasado, lo que hace que las palabras de quienes aún hoy lo llaman “terrorista” tengan un escaso valor. Pero lo más importante que podemos decir de Madiba es que, después de pasar 27 años en la cárcel, consiguió salir sin odiar, apostando por una Sudáfrica en la que negros y blancos vivieran con los mismos derechos. Y ese es su principal legado.
Nelson Mandela ha muerto, pero su legado ya es eterno. 

Por cierto, un par de pelis sobre él:

miércoles, diciembre 04, 2013

Televisión contra basura

Hola a todo el mundo:
Últimamente, he tenido que acercarme más que de costumbre a los centros comerciales. Y supongo que, por las fechas que se avecinan, me va a tocar acercarme varias veces más. Y claro, como la cabra siempre tira al monte, una vez hecho lo que tengo que hacer en el sitio en cuestión, me dedico a deambular entre productos que me interesan: aparatos electrónicos, material deportivo, películas, discos... y libros.
Y desde hace algún tiempo, en las secciones de librería me encuentro mucho más de lo que me gustaría con el libro de Belén Esteban, que en dos días llegó a la tercera edición.
Una persona que acabara de llegar al país podría preguntarse quién esta señora. Pues es, simplemente, ni más ni menos, que una tipa cuyo único mérito consistió en casarse con un torero y que, desde su divorcio, lleva ganándose la vida a base de salir por la tele, siendo un ejemplo de lo que podríamos llamar "telebasura".
Pero claro, el término "telebasura" puede resultar ofensivo a ciertas personas, que se apresurarán a decir que, en realidad, en la tele se programa lo que la gente quiere ver. Lo cual, por cierto, es falso.
Porque luego echan por la tele como Salvados, de Jordi Évole, y resulta que la gente lo ve, y que hasta le dan premios y todo. Y eso que no es un programa fácil de ver, porque hace que cualquier persona con un mínimo de sentido común se cabree.
Así que yo no veo tan claro eso de que se ponga telebasura en la tele porque es lo que la gente quiere ver. Más bien lo que encuentro son motivos para preguntarme cuál es la razón por la que interesa más programar espacios televisivos protagonizados por gente como la Esteban que otros formatos que, como ya se ha demostrado, también atraen a los telespectadores.
Y las razones que se me ocurren son muy malas.
Habrá que seguir investigando.

domingo, noviembre 24, 2013

Un poco de cine festivalero

El pasado jueves, aprovechando que se estaba celebrando el Festival de Cine, me acerqué hasta el Teatro Jovellanos para ver alguna película poco comercial. Y eso que el día no acompañaba, eh, que llovía a mares, y precisamente por eso, ni mi colega ni yo teníamos demasiado interés en acercarnos. Pero al final, le echamos valor y fuimos para allá, a ver una peli que se titula Sobran las palabras.


La película, escrita y dirigida por Nicole Holofcener  , va de una mujer divorciada, Eva (interpretada por Julia Louis-Dreyfus), que empieza a salir con Albert (James Gandolfini, el de Los Soprano), un hombre al que acaba de conocer, a la vez que traba amistad con la que resulta ser la exmujer de él. Así que, mientras ella intenta que la relación avance, escucha a su nueva amiga despotricar de su exmarido, sin atreverse a decirle que ella está saliendo con él. Además, su relación con su hija y con una amiga de su hija complica un poco más su vida.
Es una película divertida, entretenida y que se pasa en un suspiro, casi sin darnos cuenta.
Muy recomendable.

sábado, noviembre 23, 2013

Cuchillas de muerte

Muy buenas:
Estos días hay un tema que me tiene muy preocupado. O por lo menos más preocupado que otros. Se trata de las cuchillas que se han instalado en las vallas que impiden que los inmigrantes ilegales salten a Melilla, y más desde que el viernes el Gobierno decidiera, basándose en un informe del Ministerio del Interior, que no es buena idea quitarlas.
Esas cuchillas, como su nombre indica, cortan, y, por lo que se ha podido ver en los informativos, cortan mucho. Se instalaron el pasado 31 de octubre, y se justifica que estén allí por su supuesto poder disuasorio.
¿Sabéis lo que opino yo? Que esas cuchillas hay que quitarlas, y cuanto antes. Porque no disuaden a nadie, el hambre va a seguir haciendo que la gente se juegue la vida en busca del “sueño europeo”, porque el hambre es muy poderosa. Podríamos decir que se la van a seguir jugando porque más “chuchillás” da el hambre.
Está claro que, desgraciadamente, la valla tiene que estar porque hay que proteger las fronteras. Pero con un poco de humanidad, hombre, que esas personas no vienen a atacarnos en una guerra, son personas que vienen a buscar una forma de ganarse la vida.

miércoles, noviembre 20, 2013

Una lectura recomendable

Hola a todo el mundo:
Hoy me apetecía escribir sobre el último libro que leí, que terminé ayer mismo. Lo escribió el inglés Owen Jones y se titula Chavs: La demonización de la clase obrera.

El colega Jones, nacido allá por 1984, es un escritor, comentarista y activista de izquierdas que colabora con medios como The Guardian o The Independent, y que además ha trabajado en el Parlamento en grupos de presión sindicales. Con todo esto que os cuento, más o menos os haréis una idea de por dónde van los tiros con este libro.
Y es que con Chavs (título que hace referencia al término peyorativo con el que los ingleses se refieren a los jóvenes de clase baja y, en general, a la clase obrera), el autor intenta explicar cuál es la situación de la clase obrera británica y como esa situación ha cambiado desde el proceso de desindustrialización derivado de las políticas de Thatcher.
Así, Jones nos cuenta, apoyándose en una abundante bibliografía, el modo en el que la desindustrialización dejó sin empleo a muchísimas personas, como el cierre de las minas, fábricas y astilleros (y la negativa a crear alternativas) sumió en la ruina a regiones enteras en las que el trabajo escaseaba, y, por último, como la pérdida de poder de los sindicatos, hizo que esos mismos trabajadores perdieran la voz.
Hecho eso, el partido que siempre había apoyado a los trabajadores, el Partido Laborista, empezó a desarrollar políticas más propias de la derecha, y así las clases trabajadoras perdieron a quien les había representado y, a la postre, su interés por la política.
Y explica también como, una vez que este proceso ha culminado, la clase baja, la clase trabajadora se ha convertido en el objeto de unas burlas que, si fueran dirigidas hacia minorías étnicas o religiosas, serían políticamente incorrectas. Burlas que se ven a través de las comedias televisivas (cita como ejemplo el personaje de Vicky Pollard en la serie Little Britain), pero también en los comentarios de muchos periodistas afines al Partido Conservador y, cada vez más, a un Partido Laborista que parece que no tiene interés por los trabajadores.
Por supuesto, todo lo que dice no solo lo apoya en bibliografía, sino también en entrevistas, y, de hecho, recoge una cita de un político conservador que le habría dicho “Lo que debéis comprender sobre el Partido Conservador (…) es que es una coalición de intereses privilegiados. Su principal propósito es defender ese privilegio. Y el modo en que gana elecciones es dando solo lo justo al número justo de personas”. Y esa manera de pensar se vería cada vez más en la política británica.
Pero en este libro se explica también algo que me pareció muy relevante: los motivos para el ascenso de los movimientos de ultraderecha en el Reino Unido. Porque, como dice, si bien los movimientos de extrema derecha suelen crecer en épocas de crisis, en los años treinta lo hicieron exagerando el “peligro comunista”. Sin embargo, ahora que el movimiento obrero es cada vez más débil y que, en el caso concreto del Reino Unido, el poder sindical es casi nulo, todo ello unido al desencanto que provocan los partidos mayoritarios, los partidos de ultraderecha, con el Partido Nacional Británico como ejemplo más importante, se estarían presentando como los verdaderos defensores de la clase obrera, utilizando una retórica populista y simplificadora que, en lugar de buscar soluciones a los problemas, busca culpables.
En definitiva, Chavs es un libro que vale la pena leer, porque es una buena herramienta de reflexión.

jueves, noviembre 14, 2013

Macarradas

Hola a todo el mundo:
Echad un vistazo a este vídeo que os pongo.


Seguro que ya lo habíais visto. Divertido, ¿verdad? Dos macarras frente a frente poniéndose chulos. Pero lo triste es que no es una película, es la vida real. Pasó esta misma semana. Y no en una calle oscura de un barrio marginal, sino en un Parlamento autonómico.
Evidentemente, las formas no son las mejores, y no son ni lejanamente apropiadas. Pero sí que son un ejemplo del nivel de indignación al que está llegando la sociedad.
Porque cuando vemos que los responsables de la crisis no solo no asumen ninguna responsabilidad por sus desmanes, sino que salen todavía más enriquecidos de lo que estaban, mientras que la gente honrada pierde su trabajo o su casa, pues es normal que la gente se indigne y se cabree. Y cuando escuchamos las declaraciones cínicas y prepotentes de estos terroristas financieros (o de su brazo político, que está en el Gobierno y lo lleva estando desde hace mucho, porque para esto la diferencia entre PSOE y PP es bastante escasa), pues nos seguimos enfadando.
Y por todo eso, me temo que este tipo de muestras de indignación pueden llegar a ser cada vez más habituales.
Si yo fuera Rodrigo Rato o cualquier otro de su calaña, tendría miedo. Porque puede darse el caso de que un día se dirija a él alguien que, en lugar de gesticular con una sandalia, le pegue con ella.
O con algo peor.

viernes, noviembre 08, 2013

Postureo cultural

Hola a todo el mundo.
Hace un par de semanas o poco más estuve en un encuentro con el director de cine Michael Haneke, con motivo de la concesión del Premio Príncipe de Asturias. Fui con mucha curiosidad, porque solo había visto un par de películas suyas, y sus palabras me enseñaron mucho sobre crear y contar historias. Y me llamó mucho la atención que había muchísima gente. El Teatro Jovellanos estaba abarrotado.

Lógicamente entre toda esa gente habría grandes fans del director y de su cine, pero también gente que, como yo, lo conocemos poco pero teníamos interés por profundizar, y también gente que, sin conocerlo, quería saber de qué iba su cine con vistas a conocerlo. Pero seguramente, también habría gente que fue solo para aparentar y tirarse el rollo. Solo por el postureo y el aparentar
Que siempre gente así, eh, y además en todas partes. Son los que dan la brasa con la última película de moda sin haberla visto. Que ponderan hasta la saciedad libros que ni han leído ni leerán jamás. O que hablan maravillas (o critican) a tal o cual grupo (o a tal o cual escritor o director de cine o lo que sea) que nunca han escuchado.
Todos hemos conocido gente de esa calaña. Ahora mismo recuerdo a una compañera de Facultad que iba todos los días cargada de libros que, por supuesto, nunca leyó. Y a otro con el que, recién licenciados, tuve una discusión sobre la obra del griego Estrabón que, al darme cuenta de que, en realidad, no había leído, yo zanjé ofreciéndome a dejarle la copia de su Geografía que está en mi estantería.
Y es que no os voy a mentir, colegas. A mí esa gente me carga mucho.

jueves, noviembre 07, 2013

Cuaderno de Viaje: Salamanca (10, 11 y 12 de octubre de 2013)

Hola a todo el mundo.
Hoy voy a contaros mis aventuras por Salamanca hace algunas semanas, cuando Pedro y yo nos acercamos a ver al colega Daniel, y, personalmente, yo a conocer una ciudad en la que solo había estado de paso.
PREPARATIVOS:
La idea de visitar Salamanca la teníamos desde que este verano Daniel había venido a Gijón a conocer la ciudad, y desde entonces, le debíamos una visita. Así que Pedro y yo empezamos a buscar fechas, y decidimos que íbamos a pasar tres días, de jueves a sábado, que íbamos a ir en autobús, y que nos íbamos a quedar en un hostalillo relativamente céntrico y, sobre todo, muy barato.
Con todo listo, el miércoles día 9 me acosté, con esos nervios que preceden a todos los viajes.

JUEVES DÍA 10:
El despertador sonó demasiado temprano, porque por un motivo que todavía no alcanzo a comprender, Pedro había conseguido convencerme de que lo mejor era irnos en el autobús de las siete de la mañana. A las seis y media, una llamada perdida en el móvil me indicaba que Pedro y su padre me estaban esperando en coche a la puerta de casa, para dirigirnos a la estación de autobuses.
A las siete, nos sentamos y nos dispusimos a encarar unas cinco horas y media de viaje durante las cuales Pedro habló de Mario Conde, yo de Death Metal ruso, y los demás viajeros que estaban a nuestro alrededor nos miraban raro. No sé por qué, la verdad.
A eso de las doce y media, llegamos a Salamanca y Daniel ya nos estaba esperando. Nos acompañó al hostal, dejamos las maletas, y los tres empezamos a callejear por la ciudad, viendo los primeros monumentos (la Catedral y el edificio histórico de la Universidad) y buscando algún sitio donde comer. Nos decidimos por un restaurante que, sinceramente, prometía mucho más de lo que cumplió.
Después de comer algo más de callejeo, hasta que a media tarde, Pedro y yo nos fuimos al hostal para intentar (sin éxito) dormir un rato y ducharnos antes de volver a quedar con Daniel para cenar y conocer la noche salmantina. La ducha fue con agua fría porque la comunidad de vecinos había decidido hacer arreglos en la caldera. Después pudimos hablar por primera vez que otras personas que estaban alojadas en el hostal.
Nos fuimos a cenar y Daniel nos llevó a un restaurante donde tomamos embutidos y vino de la tierra. Todo muy típico. Y luego, a salir de bares con un amigo suyo. Lo que no tengo claro es como se produjo el paso de estar bailando con unas becarias Erasmus a estar cantando en un karaoke. Tengo que investigarlo más.
A eso de las seis, nos acostamos.

VIERNES DÍA 11:
Casi no habíamos dormido cuando nos levantamos y yo decidí buscar un supermercado en el que comprar champú, porque a mí se me había olvidado llevarlo y a Pedro se le estaba terminando, con la intención de ducharme (con agua fría) antes de desayunar. Cuando vuelvo, Pedro me comunica que esta vez la comunidad de vecinos había decidido cortar el agua durante varias horas, lo que suponía que no nos podíamos duchar, y que en el hostal no se podía preparar café. Así que nos fuimos a desayunar a otro hostal del mismo grupo, en el que ya esperaban que nos presentáramos todos los alojados en el nuestro.
Después del desayuno, volvimos a quedar con Daniel para conocer la ciudad. Este día nos tocó conocer el Archivo General de la Guerra Civil (en cuyo edifico además está la Logia Masónica, que se puede visitar), una librería especializada en temas de Historia y Humanidades y de la que me enamoré perdidamente, la Casa Lys, y el verraco que aparece mencionado en el Lazarillo de Tormes. Después, Daniel nos llevó a conocer la biblioteca de la Universidad y buscamos donde comer.
Después de comer, volvimos al hostal, para intentar dormir algo (otra vez, sin éxito), y ducharnos, esta vez ya con agua caliente, y volvimos a salir de noche. Buscamos un sitio en el que cenar mientras veíamos el partido (no recuerdo cuál) de la jornada, y después, salimos. El primer garito estaba decorado como la cubierta de un barco y en él las cervezas estaban a un euro y dos por una. Con razón estaba lleno.
Continuamos recorriendo la noche, con algún que otro altibajo, y llegamos al hostal a las seis y media de la mañana.

SÁBADO DÍA 12:
De nuevo dormimos poco, esta vez porque en la habitación de al lado había una familia cuyos hijos estuvieron llorando, corriendo por el pasillo y haciendo ruido desde las ocho de la mañana. Así que venga, ya que no podemos dormir, vamos a levantarnos, darnos una ducha, y desayunar, que todavía queda mucho que hacer.
Debían de ser las once cuando salimos del hostal (por cierto, qué grande fue cuando las chicas de recepción nos preguntaron si nos había molestado la fiesta que unos que estaban alojados allí habían montado a eso de las cuatro y nosotros les respondimos que, como habíamos llegado a las seis y media, ni nos habíamos enterado; omitimos decir que, si hubieran estado levantados cuando llegamos, es posible que nos hubiéramos unido a la fiesta).
Callejeamos por el casco viejo, y, como todavía faltaba un rato para reunirnos con Daniel, decidimos separarnos para hacer cada uno las compras que considerase. Yo opté por un platito decorativo para mi abuela, una botella de vino de la tierra para mis padres y algunas cosillas más para una persona muy especial. Cuando volví a la Plaza Mayor, ellos ya me estaban esperando, y yo les dije que me iba a acercar al hostal a dejar esas cosas, mientras ellos me esperaban en un café que frecuentaba Gonzalo Torrente Ballester. Cuando volví, ellos estaban sentados en la mesa en la que hay una estatua del escritor (que, por cierto, fue tío de una profesora de Historia Medieval de la Universidad de Oviedo).
El sitio en el que decidimos comer fue Casa Paca, el que, según dicen, es uno de los mejores restaurantes de la ciudad. Fue la mejor comida del viaje, y, por supuesto, se alargó mucho, desde las dos de la tarde hasta las cinco.
Entonces, a correr al hostal a por los bártulos, a coger un autobús urbano hasta la estación de autobuses y a esperar el que salía a las seis y media para Gijón. Cuando nos subimos, todavía tuvimos una hora, hasta que paramos en Zamora, en la que Pedro y yo tuvimos humor para cambiarnos los reproductores de música y bucear entre los gustos musicales del otro. Pero después de Zamora, eso de dormir seis horas en tres días nos pasó factura, así que Pedro se quedó dormido y yo di varias cabezadas. A eso de las doce llegamos a Gijón y mis padres nos estaban esperando.

CONCLUSIÓN:
Pues eso, que Salamanca es una ciudad preciosa, con mucho que ver y mucho que hacer, tanto de día como de noche. Claro, que eso es lo que hace que dormir sea casi una pérdida de tiempo.
Habrá que volver con más tiempo.

Y ahora, algunas fotos poco típicas hechas con los móviles:
¿A que nadie sabía que en Salamanca hay un monumento al empresario? Pues ahí lo tenéis. Igualito a la peña de la CEOE, ¿verdad?

En una restauración reciente de la Catedral pusieron esa escultura de lo que parece un astronauta. Eso lo ven los del canal de Historia y tienen para una temporada entera de su serie Alienígenas.
Y esta foto no la hice yo, pero ahí estoy con mis compañeros de andanzas.

miércoles, noviembre 06, 2013

Terrorismo

Hola a todo el mundo:
Hoy voy a escribir sobre un tema polémico. Pero que muy polémico. Tanto que apunto estuve de no hacerlo para no buscarme más enemigos de los que ya tengo. Y es que hoy voy a escribir sobre la llamada Doctrina Parot. ¿Y por qué lo hago ahora, cuando ya han pasado más de dos semanas de toda la polémica? Pues porque este tiempo lo he dedicado a leer, escuchar, reflexionar y formarme una opinión (personal e intransferible) sobre este tema tan complejo. Pero empecemos por el principio.
Corría el año 1973 y, todavía durante la Dictadura, se promulgó un Código Penal que se mantuvo en vigor durante bastante tiempo. En este Código Penal se decía que, independientemente de la cantidad de años a que hubiera sido condenado un delincuente, no podría pasar más de treinta entre rejas. Y también que, mientras estuviera en la cárcel, podría redimir un día de condena por cada dos que participara en determinadas labores, por lo que esos treinta años de cárcel podrían llegar a quedarse en quince.
Sin embargo, en 2006 se decidió promulgar una doctrina según la cual, esa redención de condena, en lugar de aplicarse al máximo que una persona podría estar en la cárcel, debería ser aplicada al total de la condena. Esta doctrina se aplicaría a esos delincuentes que, por la extrema gravedad de sus crímenes, estaban condenados a penas excepcionalmente altas (esas que escuchamos por la tele de no-sé-cuántos-mil años), y se conoce popularmente como “Doctrina Parot” porque Parot se apellida el etarra al que se le aplicó por vez primera.
Pero al promulgar esa doctrina legislativa, también se quiso que fuera retroactiva, es decir, que no solo fuera aplicable a quienes fueran juzgados y condenados a partir de ese momento, sino también a aquellos que ya habían sido juzgados y condenados con anterioridad. Y así se dio el caso de que incluso un etarra volvió a la cárcel después de haber salido.
Y es esta retroactividad en lo que se basa la sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. Porque resulta que la aplicación retroactiva de las leyes no es legal, e incluso, en el caso de España, es incluso inconstitucional, porque va en contra del artículo 9.3 de la propia Constitución Española. Y eso es lo que se dice en la sentencia, en la que no se deroga la Doctrina Parot, sino su aplicación retroactiva.

Vaya por delante que no me hace maldita gracia que haya asesinos o violadores que salgan a la calle por la derogación de esta retroactividad de la Doctrina Parot, pero si la retroactividad no es legal, tenemos que aguantarnos. Lo que habría que hacer, creo yo, no es legislar a golpe de telediario para castigar los delitos más mediáticos, sino hacerlo con sentido suficiente como para que esas leyes que se promulguen no entren en conflicto con las que ya existen o con la misma Constitución (que es la ley suprema). Si se quiere que esos delincuentes cumplan íntegramente sus condenas, habría que buscar formas de que lo hicieran que no supusieran saltarse las leyes que ya existen.

Y ahora hablemos del caso concreto de la etarra Inés del Río, la primera beneficiada de esta derogación. Mató a veinticuatro personas y pasó veintiséis años en la cárcel. A todas luces cumplió una pena irrisoria (de mucho menos de dos años) por cada vida que arrebató. Pero, ¿la pena hubiera sido menos irrisoria si hubiera pasado cuatro años más en la cárcel? Pues no, porque seguiría pasando en la cárcel mucho menos de dos años por cada persona a la que mató.
Y al finalizar esa condena de treinta años, sus correligionarios habrían ido a esperarla a la salida de la prisión igual que hicieron el otro día, y sería recibida igualmente como una heroína de la causa. En ese sentido, no hubiera habido cambios.

Por último, me gustaría pensar en quienes dicen que esta sentencia de Estrasburgo es una victoria de ETA. Porque no lo es. ETA no ha conseguido nada. Lleva más de cuarenta años matando y no ha obtenido lo que buscaba. El País Vasco y Navarra siguen siendo dos Comunidades Autónomas diferentes dentro de España, y el País Vasco francés sigue perteneciendo a Francia. Esa sentencia no puede ser una victoria de ETA porque ETA está derrotada, y es en eso en lo que debemos centrarnos todos los que pensamos que las ideas deben defenderse con argumentos y no con bombas.

jueves, octubre 24, 2013

¿Y no será por el precio?

Hola a todo el mundo:
Esta semana debería hablar de cosas verdaderamente importantes, como la derogación de la llamada Doctrina Parot o de la huelga general que hay hoy en la educación española, y que se ha convocado en todos los niveles educativos y a la que están llamados docentes de todas las agrupaciones sindicales (incluidas las conservadoras) y también alumnos e incluso padres. Pero sobre la Doctrina Parot no me considero lo bastante conocedor del tema como para que mis palabras fueran verdaderamente valiosas. Y sobre la huelga, aunque la apoyo como ciudadano y como profesor, y me parece un tema muy importante e interesante, tampoco voy a escribir nada porque valoro lo bastante mi tiempo como para que no me apetezca perderlo escribiendo sobre Wert.
Así que voy a escribir sobre algo un poco más amable: el cine. Y no porque ayer por la tarde estuviera en el encuentro Michael Haneke que se celebró en el Teatro Jovellanos con motivo de la concesión al cineasta del Premio Príncipe de Asturias, sino porque esta semana también fue la Fiesta del Cine.
Como todos sabéis, la Fiesta del Cine es una promoción que consistió en que, descargándose de internet una acreditación nominal, podíamos ir al cine por solo dos euros y noventa céntimos. Y el resultado fue el que todos nos esperábamos: colas, salas abarrotadas y, para los exhibidores, unos ingresos que probablemente hacía mucho que no veían.
Y es que no es por la calidad de las películas. Ni siquiera por la estupidez de poner el IVA al 21% (lo que ha hecho la puñeta no solo al cine, sino también a la literatura, el teatro, y la música, tanto en directo como en lo que se refiere a los discos). Si la gente no va al cine es, simplemente, porque el cine es caro. Muy caro.
Cuando hace algunas semanas fui con algunos de vosotros a ver Las brujas de Zugarramurdi, tuvimos que pagar la friolera de ocho euros. Y eso de vez en cuando puede estar bien. Pero pagarlos habitualmente sería un gasto inasumible.
Por eso, iniciativas como la de la Fiesta del Cine me parecen útiles, porque sirven para que podamos ver películas en su mejor versión (sigo diciendo que ver una peli en la sala de un cine es algo especial) a un precio razonable.
Ahora es el momento de que los exhibidores se pregunten qué les resulta más rentable: tener a poca gente viendo las películas porque las entradas son caras, o tener a mucha gente que ha pagado una entrada barata.
La pelota está en su tejado.

Por cierto, por si alguien tiene curiosidad, la peli que fui a ver en la Fiesta del Cine fue Metallica: Through the never. Un poco corta para mi gusto, pero la posibilidad de ver una película en tres dimensiones por menos de tres euros no se puede desaprovechar.

miércoles, octubre 16, 2013

Habla de lo que no sabe

Hola a todo el mundo:
Normalmente, las mañanas del domingo las dedico a leer por internet los artículos semanales de un par de escritores, concretamente Arturo Pérez-Reverte y Javier Marías. Y eso lo hago independientemente de a qué hora me haya acostado la noche anterior. Sin embargo, este domingo no lo hice, y no porque la noche anterior me hubiera portado mal, sino, simplemente porque estaba muy cansado de un viaje que hice desde Salamanca. Y por eso, cuando mis padres llegaron a casa para comer, cuando mi madre me preguntó si había leído a esos autores le dije que no, así que no fue difícil que ella entendiera que tampoco había sentido el interés de leer el artículo de Juan Manuel de Prada. Y entonces, mi madre me tendió el suplemento que venía con el periódico que habían comprado y me dijo que lo leyera; que me iba a cabrear mucho.
Normalmente no suelo leer a Juan Manuel de Prada, y cuando lo hago, suelo encontrarme con artículos sectarios, en los que habla de cosas que desconoce o que no comprende y que, sorprendentemente, no están tan bien escritos como sería de esperar para un escritor. Por eso no suelo acercarme a lo que escribe.
Y este artículo que me ha movido a escribir hoy es sobre un tema que yo sí conozco: y es que le dio por escribir sobre bilingüismo.
En primer lugar, este artículo no es más que la segunda parte de otro que había hecho hace varias semanas para defender a Ana Botella después de que esta demostrara su “dominio” del inglés. Y sigue las mismas pautas.
Se critica en el texto de este domingo la educación bilingüe, como algo inútil y contraproducente. Lo que no deja de ser curioso, toda vez que la derecha lleva tiempo hablando de lo buena que es la educación bilingüe y lo mucho que sirvió ese modelo educativo para que hoy su musa y lideresa Esperanza Aguirre controle la lengua de Shakespeare (y, por lo que se dice, parece ser que eso es verdad). Si tan bueno fue que ella estudiara según ese modelo, ¿por qué habría de ser mala la educación bilingüe en sí misma?
Pero lo más grave del texto de Prada es que parte de la idea de que no necesitaríamos saber otros idiomas si protegiéramos el nuestro. Dicho en otras palabras: que sabiendo castellano, deberíamos ser capaces de hacernos entender en cualquier parte.
No voy a decir qué opinión me merece esta forma de pensar, pero sí por qué creo que es errónea. Por la simple y sencilla razón de que saber idiomas no sobra y siempre nos va a ser útil, para viajar, para trabajar o, simplemente, para poder acercarnos a otras culturas sin la necesidad de la intermediación de un traductor.
Y porque, si relacionamos este texto con el otro que os enlacé más arriba, porque aunque él diga que los gobernantes no necesitan saber idiomas, yo creo que es imprescindible, y no solo para evitar que hagan el ridículo también a nivel internacional, sino también para evitar que cualquier ceporro (o ceporra) llegue a tener poder.
Otra vez.

lunes, octubre 07, 2013

Brujería cinematográfica

Hola a todo el mundo:
Hacía ya bastante tiempo que no tenía ideas para escribir sobre cine, pero por fin, se me ocurrió algo. Y es que este fin de semana, me acerqué a ver Las brujas de Zugarramurdi, la última película de Alex de la Iglesia.
 Antes de nada, tengo que dejar claro que las películas de este tío me gustan bastante, así que tal vez mi opinión no sea del todo objetiva. Porque en este caso, la peli me gustó mucho.
Desde un punto de vista meramente cinematográfico, me gustó bastante más que su película, Balada triste de trompeta, que sí me había gustado, aunque no me había parecido nada del otro mundo. Además, mantiene el rollo cafre y divertido de sus primeras pelis, Acción mutante y El día de la Bestia, aunque sin acercarse a La comunidad, que desde mi punto de vista es la mejor que ha rodado.
Desde el principio, la película está cargada de referencias. En su cabecera, se alternan figuras femeninas de todos los tiempos, desde la Venus de Willendorf, la Dama de Elche, la duquesa de Éboli y otras figuras más cercanas, como Merkel o Thatcher. Que, por cierto, cuando vimos las fotos de estas últimas, todos dijimos lo mismo: “Ja, ja, mira, esas sí que son brujas”. Pero yo creo que no aparecían por brujas, sino que esas figuras femeninas aparecían por su carácter sagrado o poderoso.
En lo que se refiere a la peli en sí, lo que hace es actualizar e incluso fantasear sobre muchos de los rasgos que se atribuyen a las brujas. Por otro lado, no es fiel a la verdadera historia de las brujas de Zugarramurdi (que podéis leer aquí), porque trae la acción a nuestros días.
En el desarrollo de la película, encontramos diálogos muy conseguidos y muy divertidos, escenas muy graciosas y unos personajes muy bien caracterizados, hasta el punto de que a mí, el personaje que interpreta Mario Casas me pareció de los más logrados.
No obstante, las escenas finales, resultan un tanto confusas. Igual que pasó en Balada triste de trompeta, da la sensación de que a Alex de la Iglesia no le sale bien crear escenas espectaculares, parece que se le escapan de las manos. Y la última escena a mí, personalmente, me pareció que sobraba.
En resumen, una peli que, pese a estas bajadas de nivel del final, es muy recomendable y divertida. Y que, sobre todo, no es Plutón B. R. B. nero.

Si alguien quiere saber más sobre brujas, ahí os dejo un par de referencias:
CARO BAROJA, Julio: Magia y brujería, San Sebastían, Editorial Txertoa, 1987.
HARRIS, Marvin: Vacas, cerdos, guerras y brujas. Los enigmas de la cultura, Madrid, Alianza, 1998.

sábado, septiembre 28, 2013

Juzgando el pasado

Hola a todo el mundo:
Puff… cuánto tiempo, ¿verdad? Es que últimamente no paro, y hay días que me faltan horas para todo lo que quiero hacer. Pero hay una serie de cuestiones que me parecen lo bastante importantes como para que deja otras cosas de lado por ellas.
Y entre ellas, hoy me apetece comentar la noticia que ya escuchamos hace un par de semanas, de que una jueza argentina ha solicitado la extradición devarios torturadores de la dictadura franquista para que sean juzgados allí. Que todos sabemos que al final no se les va a extraditar, pero ya es un paso.
Y, pese a la polémica (o precisamente, por ella), yo creo que el que sean juzgados por sus delitos es algo bueno.
Porque puede parecer que en España hay cierto reparo a que se sepa la verdad, o, mejor dicho, a que se actúe en consecuencia con esa verdad. Parece como si tuviéramos miedo de que juzgar a los criminales fuera a hacer que la dictadura volviera.
Pero no es así. Un juicio demostraría que somos un país democráticamente maduro, capaz de hacer frente a su pasado, para poder mirar al futuro sin miedo.
Algunos dicen que esto es reabrir viejas heridas. Como decía un represaliado ayer en la tele, no es reabrir heridas. Es cerrarlas. Y, de todas formas, ¿quién nos dice que las heridas de los represaliados están verdaderamente cerradas?
Lo deseable sería que el juicio se celebrara aquí. O que ya se hubiera celebrado hace mucho. Pero solo el hecho de que desde Argentina (un país que, en materia de juzgar su pasado, nos lleva años de ventaja) se haya intentado llevar a cabo, ya es un primer paso.
Esperemos que esos pasos den lugar a otros.

viernes, septiembre 13, 2013

Un par de cuestiones

Hola a todo el mundo:
La verdad, esta semana quería escribir algo sobre Siria. Pero por un lado, la cuestión es demasiado compleja como para abordarla en una entrada de blog, sobre todo con el poco tiempo que tengo ahora para estas cosas, y por otro lado, las cuestiones propias de la política interior ya son bastante interesantes por sí mismas. Así que voy a escribir sobre eso.
En primer lugar, como ya sabéis el pasado día 11 apenas se habló de las Torres Gemelas ni mucho menos del cuarenta aniversario del golpe de Estado de Chile, porque en España el tema del día era la cadena humana que, con motivo de la Díada de Cataluña, hicieron los grupos independentistas para pedir una consulta en la que puedan expresar su postura al respecto. Y al final, la cosa se lió del todo cuando por un lado, desde Cataluña se dijo que había sido multitudinaria y que antes de final de año sabremos la fecha de la consulta y lo que se va a preguntar en ella, y por otro lado, cuando desde el Gobierno central se dijo que había sido muchísimo menos. Del ataque perpetrado por militantes neofascistas contra los actos que se llevaban a cabo en Madrid prefiero no opinar, que me cabreo más de la cuenta.
Y sobre la consulta, pues qué queréis que os diga. A mí la consulta en sí misma no me parece mal. Porque ahora mismo no tenemos más que opiniones de unos y de otros sobre si hay independentismo o no lo hay, si hay mucho o si hay poco. Pero con la consulta ya sabremos con seguridad cuántas personas (con derecho al voto) quieren realmente la independencia de Cataluña y cuántas no. Y entonces, teniendo unas cifras exactas, pues ya sabríamos cómo actuar para responder a la situación. O, al menos, sabríamos si hace falta actuar.

Y otro tema interesante es la noticia de que ETA ha declarado que quiere entregar sus armas. Y eso es una buena noticia, o lo será si realmente hay voluntad por parte de la banda terrorista de hacerlo. Y también si, por el otro lado, el Gobierno está a la altura de las circunstancias y no mete la pata (que no estoy tan seguro de que sea capaz, visto lo visto).
A ver si, a pesar de todo el mal que está haciendo, Rajoy va a acabar pasando a la Historia como el Presidente en cuyo Gobierno se terminó el terrorismo.

martes, septiembre 10, 2013

Tradición y rebeldía

Hola a todos:
El domingo pasado fue el Día de Asturias, y este año, los eventos se centralizaron en la villa costera de Villaviciosa. Y, como yo me encontraba allí de fin de semana, aproveché para acercarme a los conciertos que hubo, aunque, como no estaba “de servicio”, no llevaba la cámara de fotos y por eso no tengo fotos buenas. Y es por eso que lo que voy a contar ahora sale en mi blog en lugar de salir en MetalCry.


Porque voy a hablaros de la brevísima actuación en el parque del Pelambre de Taranus, un grupo de Folk Metal cuyos miembros proceden de Gijón y Villaviciosa, que se acercaron por allí para presentar su estupendo primer y homónimo disco, que editaron el año pasado (y que, ahora mismo, suena en mi casa).
Desde el momento en el que se programaron las actuaciones ya quedaba claro que, seguramente Taranus serían los más perjudicados, porque les tocaba actuar después de Anabel Santiago y justo antes de la mucho más comercial Paula Rojo, que, en realidad, era la que atraía más público. Por eso, se encontraron con un tiempo muy limitado, que se vio más limitado todavía por una prueba que no parecía estar saliendo bien.
No obstante, el grupo hizo todo lo que estuvo en sus manos para que nos lo pasáramos bien, demostrando que con ganas y buen hacer se puede conseguir un público que, en principio, no parecía muy interesado por su música disfrutara y participara.
Así, fueron desarrollando temas de su disco, como “Requiem”, “Taranus” o “Siñor de la guerra”, pero también otros temas tradicionales, como “Montesinos”, o una nana que quedó muy chula, solo con voz y guitarra acústica. Terminaron con “Ensín ti”, y de la que en breve presentarán el videoclip.
El hecho de que alternen la voz femenina de Susana Mortem con las voces más guturales de sus compañeros hace que la suya sea una música muy variada. Además, que combinen las bases contundentes propias del Metal con las melodías más festivas que aportan los instrumentos como la gaita, también sirve para hacer que la suya sea una música que resulta fácil de escuchar.
Ah, por cierto. En unas pocas semanas, colgaré la reseña de su disco en MetalCry.

Lo mejor que podía pasar

Hola a todo el mundo:
Supongo que a estas alturas no digo nada nuevo si os comento que, al final, Madrid se quedó sin los Juegos Olímpicos de 2020. Y, al margen de cuestiones emotivas, creo que es lo mejor que pudo pasar.
No voy a hablar del ridículo que hicieron nuestros representantes al hacer como que hablaban inglés, porque eso ya se ha comentado hasta el hastío (pero una cosa… ¿eso no daña eso que han llamado “marca España”?). Pero sí quiero referirme a, si en la situación en la que estamos, es procedente liarse a organizar unas Olimpiadas. Y, como ya dije anteriormente, creo que no lo sería.

En primer lugar, porque como hizo notar un periodista de los que estaban en Buenos Aires, con un paro de (bastante más de un) 25% y con una obligada austeridad que se traduce en unos recortes salvajes, igual es mejor dejarse de gastos inútiles.
Pero es que resulta que si Madrid hubiera sido la ciudad elegida, las cosas no hubieran mejorado tanto como nos querían hacer creer.
Por un lado, porque si, en general, la organización de unos Juegos Olímpicos suele terminar con unos gastos del doble de lo presupuestado, ¿de cuánto sería el sobrecoste aquí, con la costumbre que tienen los promotores de hinchar las facturas? ¿De un tiple? ¿De un cuádruple? De lo que fuera, sería inasumible. Y el empleo que se creara para terminar estas obras, sería un empleo con fecha de caducidad, serían trabajos sin continuidad después de terminar esas obras. Y además, con todo eso, lo que estaríamos haciendo sería reactivar la burbuja inmobiliaria que nos ha traído hasta esta situación.
Por otro lado, se crearían trabajos en la hostelería, claro. Pero que durarían solo lo que duraran las Olimpiadas. Después, otra vez al paro.
Y falta que alguien nos explique qué se pensaba hacer con esos estadios tan chulos después de los Juegos.

¿Este “fracaso” (lo entrecomillo, porque ya os dije que me parece que, en realidad, esto es algo bueno) puede tener también una lectura política? Pues sí, porque, al margen de que probablemente deje a Ana Botella fuera de la candidatura por la alcaldía de Madrid en las próximas elecciones municipales, el no haber retirado la candidatura es un ejemplo de la falta de sentido común de unos políticos interesados únicamente por logros inmediatos y electoralistas, sin importar que esos “logros” hipotequen el futuro de todo un país.

Vamos a ver. Si en estos tiempos a todos nos parece normal que quien se queda en paro deje de renovar el abono para ver a su equipo de fútbol todas las semanas, no porque quiera dejar de ir a verlo, sino porque no le queda otro remedio, ¿no nos parece normal también que, con el país en crisis, dejemos de gastar en tonterías (en “mamandurrias”, como dijo aquélla)?

Y, como ya dije al principio, creo que esto es bueno. Ahora tenemos la oportunidad de replantearnos qué futuro queremos para este país. Si tan solo nos interesa un crecimiento rápido, basado en el ladrillo y el turismo, pero sin crear una economía articulada y diversificada, podemos seguir aceptando que se gaste en tonterías de este tipo.
Pero si lo que nos interesa es crear un país verdaderamente moderno, igual hay que pensar que es mejor invertir en educación, sanidad o investigación que en aventuras olímpicas.

Y digo yo. ¿Se les ocurrirá a nuestros políticos invertir el dinero que iban a destinar a las Olimpiadas en algo que redunde en el beneficio de todos?
No lo creo.

martes, agosto 20, 2013

Más versiones

Muy buenas a todo el mundo:
Después de tener mucho agobio toda la semana pasada, la terminé acercándome hasta el Jardín Botánico donde se iba a celebrar un concierto de Melomanía, una banda de homenaje a la Creedence Clearwater Revival. Que no es que la Creedence sea un grupo que me guste especialmente, pero bueno, era una forma como otra cualquiera de escuchar música en directo.

Llegamos un poco perdidos, pensando que la cosa iba a empezar a las nueve y media, y resultó que empezaba una hora más tarde, así que no quedó otra que esperar. Hacía ya mucho que no me acercaba hasta el Jardín Botánico, y no sabía (o no recordaba) lo bien montada que está la zona para actuaciones, con un escenario pequeñito, un pequeño graderío y unas mesas en las que habían puesto velas. Además, nos dieron unos cojines para que estuviéramos más cómodos y unos ponchos de plástico, porque amenazaba lluvia.
El grupo, que lleva ya algunos años tocando por Asturias, se arrancó con "Proud Mary", para seguir con "Down on the corner" y continuar desgranando el repertorio del grupo de los hermanos Fogerty.
Se marcaron así una "Cotton fields" de ritmo más country y casi entera a dos voces, y también otros temas como "It came out of the sky". 
Después de tocar "Suzie Q", se va la luz, así que durante un tiempo (afortunadamente, muy breve), la cosa se enfrió un poco. Y para que la cosa siguiera en plan épico, después de que interpretaran "Hello Marie Lou", empezó a llover.
Y fue ése el momento en el que nos fuimos, porque la lluvia hacía muy incómodo el estar allí, y además, una de mis acompañantes tenía que trabajar al día siguiente.
En definitiva, fue un concierto que, si bien no es del estilo que más me gusta, sí sirvió para pasar un rato agradable.
Por cierto, esta vez las fotos las hice con el móvil y sin flash, así que no salieron demasiado bien. Pero como siempre, están en Pinterest.

martes, agosto 13, 2013

¿Dios salve a la Reina?

Hola a todo el mundo: 
Hoy tenía que estar escribiendo la crónica de un supuesto concierto para MetalCry. Sin embargo, después de mucho reflexionar, me he dado cuenta de que lo que vi el otro día no fue un concierto al uso. Ni siquiera fue un espectáculo tan bueno como había esperado. Y encima, tampoco conseguí unas fotos decentes (las pocas que pude hacer, desde muy lejos, están, como siempre, en mi perfil de Pinterest). Así que, en vez de currarme una crónica digna de una web musical seria, voy a hacer una simple entrada de blog. 
Lo que estuve viendo la noche del domingo día once fue un espectáculo titulado Dios salve a la Reina, un tributo musical a la banda británica Queen. Pero, antes de ponerme a ello, quiero dejar clara una cosa. Sí hay un grupo de homenaje a Queen que se llama Dios salve a la Reina (son argentinos), pero ellos ya no son los que realizan este espectáculo, sino que los que se encargan de hacerlo en la actualidad son los italianos White Queen. Hecha esta aclaración, entremos en materia.

La cosa empezó a eso de las once de la noche, ante un público muy numeroso, y desde el principio la banda quiso que ese público participara, haciéndonos cantar y dar palmas. Así que se arrancaron con unas cuantas canciones conocidas por todos, como “Tie your mother down” o “I want it all”. Esa intención que tenían de hacernos participar, unida al hecho de que las canciones de Queen son muy conocidas, y algunas también muy festivas, propició esa participación, incluso a pesar de que, al principio, las voces se escuchaban muy mal. 
Siguieron con temas que daban mucha cancha a todos los músicos, como “Innuendo”, “Don’t stop me now”, “Another one bites the dust”, “Under pressure”, “Radio Ga Ga” o “A kind of magic”, que hacían que el público se implicara cada vez más. 
Entre tema y tema Piero Venery, en su papel de Freddie Mercury, se cambiaba de ropa para parecerse cada vez más a un cantante cuyos movimientos casi calcaba. A su vez, unos músicos que no solo cumplían con su papel musical, sino que también buscaban parecerse físicamente a los originales, intentaban que olvidáramos que lo que teníamos delante no era la banda que había compuesto esas canciones. Sin embargo, no podían evitar que nos diéramos cuenta de que se servían de muchos sonidos pregrabados, ya que el piano que se escuchaba en muchas canciones, no se veía por ninguna parte. 
Cuando interpretaron “I want to break free”, Venery salió vestido de mujer, igual que Mercury en el videoclip. Después de que tocaran este tema, nos pusieron un vídeo en el que aparecía el propio Mercury explicando el significado de la canción. 
Uno de los momentos más rocambolescos de la noche llegó cuando se quisieron marcar “Barcelona”, el tema que Mercury había grabado con Montserrat Caballé y que sirvió de himno de los Juegos Olímpicos de Barcelona. Entonces sí que se notó lo de los sonidos pregrabados, porque no había músicos en el escenario, solo estaban Venery (alias Freddie Mercury) y una chica que hacía de Montserrat Caballé. Además, ellos dos compartían micrófono, y en varias ocasiones dio la sensación de que él se lo quitaba a ella. 
Para la interpretación de “Is this the world we created?”, el escenario volvió a quedarse casi vacío, ya que Venery se quedó solo con el guitarrista Vito de Matteis, alias Brian May, que tocó una guitarra acústica. 
Otro de los temas en los que más se notó el uso de sonidos (en este caso, voces) pregrabados fue cuando, ya casi al final, tocaron una “Bohemian rhapsody” en la que los coros fueron hechos por una grabación (que recordaba sospechosamente a la original de Queen…). 
El final del concierto fue con “We will rock you” (después de la que Venery se envolvió con las banderas británica, española y asturiana) y con un medley en el que juntaron “Show must go on”, “Friends will be friends” y “We are the champions”, tras lo cual, Veneris presentó a la banda, se puso una corona real y se despidió de nosotros. 
Eso sí, cuando ya la gente se iba, volvieron para interpretar un último tema que sirvió de despedida definitiva. 
En resumen, casi dos horas y media de espectáculo, que, sin embargo, nos dejó un sabor de boca tirando a agridulce a muchos de los que estábamos allí, porque, si bien fue entretenido, no fue el espectáculo que nos esperábamos. El uso (o más bien abuso) de voces e instrumentos pregrabados restaba fuerza a la interpretación, y en algún caso, la puesta en escena por parte de Venery nos sorprendió y no sé si necesariamente para bien (eso de ponerse una peluca de plátanos…). 
 Inmediatamente después de que todo terminara, se descargó un chaparrón muy fuerte sobre la Playa de Poniente. No sé si no serían las lágrimas de Freddie que lloraba desde el cielo…

domingo, agosto 11, 2013

Música por un tubo

Hola a todo el mundo:
Entre que me estoy tomando con mucha calma estos días, y que apenas tengo nada sobre lo que escribir, pues ya os habréis dado cuenta de que  no escribo mucho. Pero bueno, siempre que tengo oportunidad, pues me acuerdo de vosotros y os cuento lo que voy haciendo.
Por ejemplo, el jueves mi colega el Garry me dijo que iba a acercar hasta el TNT, que es un garito de Cimadevilla (el barrio viejo de Gijón) para escuchar una actuación de MBolas, que es un grupo de versiones que mola mucho.
En plena fiesta hawaiana que había en varios sitios de la zona, incluído el propio TNT, el grupo se había montado un mínimo set para interpretar en formato semi-acústico varias canciones por todos de sobra conocidas.
Con bastante retraso, empezaron con "Ring of fire", de Johnny Cash. Que eso no es empezar un concierto sin más. Eso es ir pidiendo guerra desde el principio.
Siguieron con "The man who sold the world" de David Bowie, pero en una versión que a mí me recordó más a la de Nirvana. 
Poco a poco el público se fue metiendo más en la actuación, y fue participando más, gracias, sobre todo a que se trataba de canciones clásicas del Rock y el Blues que todos conocíamos, y así cuando, casi al final de la primera parte de su actuación atacaron "Highway to hell" de AC/DC, la peña se lo estaba pasando genial.
Cuando anunciaron que se iban a dar un descanso de quince minutos yo me fui, porque otros colegas me esperaban en un bar cercano. 
Pero lo que vi esa noche valió mucho la pena.

Y ahora, un par de fotos hechas con un móvil:



viernes, agosto 02, 2013

Sherlock contra Holmes

Hola a todo el mundo:
Como bien sabéis a estas alturas, no me gusta escribir sobre cosas serias en verano. Y eso que nos sobran temas, eh. Que ayer mismo Rajoy volvió a hacer el ridículo. Pero en agosto, no hablo de cosas serias, así que lo voy a dejar tranquilo (de momento).
Hoy me gustaría hablaros de televisión, que es uno de los temas a los que he dedicado menos atención en los años que llevo escribiendo en este blog. En concreto, me apetece hablaros de dos series distintas en su concepción, pero que suponen la actualización del mismo personaje de ficción. El personaje es Sherlock Holmes, y las series son Sherlock y Elementary.
Lo primero que hay que dejar claro es que, aunque van sobre el mismo personaje, las series parten de dos premisas diferentes. 

Por un lado, Sherlock, la serie de la BBC que protagonizan Benedict Cumberbatch en el papel de Holmes, y Martin Freeman (el Bilbo Bolsón de El hobbit) como John Watson, supone una actualización de las historias de Sherlock Holmes, es decir, trae a Holmes al siglo XXI. Para todos los que conocemos el llamado "Canon holmesiano" (o sea, las historias originales que escribió Arthur Conan Doyle), es una oportunidad de ver cómo serían esas historias si en lugar de haber sido escritas entre 1887 y 1927 se hubieran escrito ahora. Sin embargo, tiene el defecto de que las temporadas son muy cortas (entre las dos que se han rodado hasta el momento sólo suman seis episodios). Pero ése es el único defecto que yo le encuentro, porque por lo demás es bastante fiel a los relatos originales, e incluso actualiza alguno de los pasajes más conocidos de las historias. Además, cada capítulo es largo, porque se ruedan en formato cinematográfico, lo que permite un mejor desarrollo de las historias. Personalmente, es la que más me gusta de las dos.

Por otro lado, Elementary, serie de la CBS que protagonizan Johnny Lee Miller en el papel de Homes y Lucy Liu en el papel de Joan Watson, parte de una premisa distinta, ya que más bien nos cuenta las historias de un tío del siglo XXI que, casualmente, se llama Sherlock Holmes. En este caso, lo que se hace es crear una serie policiaca más, en la que la única relación con los relatos originales son los nombres de algunos personajes. Pero desde mi punto de vista, el mayor error de esta serie consiste en trasladar la acción a Nueva York, descontextualizando totalmente a Holmes. Si el protagonista se llamara John Smith, por ejemplo, sería una serie policiaca que valdría la pena ver de vez en cuando. Sin embargo, llamándose Sherlock Holmes, hay que currárselo un poco más.

Creo que ya os he dejado claro cuál me parece mejor, ¿verdad?
Feliz verano :-)

domingo, julio 28, 2013

Reflexiones sobre el tráfico de armas

Hola a todo el mundo:

Este fin de semana debería haberlo pasado en un festival en Luarca, pero al final, por una serie de circunstancias que no viene al caso detallar, no pudo ser. Eso sí, aproveché para acercarme hasta el concierto acústico que dieron Arenia el viernes pasado aquí en Gijón, que también mola.

Pero lo más relevante de este fin de semana fue que, por primera vez en lo que va de verano, lo dediqué a descansar. Y así, la noche del sábado, en vez de pasarla por ahí, pues la dediqué a ver en La 2 un reportaje sobre el comercio de armas. Reportaje que, por cierto, ya había visto hace algún tiempo y me había servido como punto de partida para escribir uno de mis primeros artículos en Suite 101 (esa web para la que ya no voy a escribir más), de los de aquella época en que me los curraba más y me quedaban más a mi gusto.
Y volviendo a ver ese reportaje, volví a recordar todas las reflexiones de aquella vez, derivadas del hecho de que se me revolvían las tripas cada vez más a medida que pasaban los minutos.
Sí, porque oyendo hablar a los honrados empresarios que vendían herramientas de muerte y destrucción (las armas no son otra cosa), oyéndoles dar razones supuestamente objetivas y asépticas que justifican su labor, no podía pensar más que en el cinismo que manifestaban. Cinismo que, seguramente, les sirve para dormir bien por las noches.
Volviendo a leer el artículo que había escrito la otra vez que había visto ese reportaje, volviendo a consultar las fuentes que había utilizado entonces y dándome cuenta de que muchas de esas cifras ahora estarán desfasadas y serán todavía más terroríficas, me doy cuenta de la paradoja que supone que esas personas, esos honrados empresarios que seguramente serán pilares de la sociedad en sus países del Primer Mundo, vivan de crear armas que terminan en las manos de quienes matan en el Tercer Mundo.
Lo objetivo sobre este particular comercio ya lo escribí hace dos años. Hoy sólo me apetecía soltar bilis al respecto.

martes, julio 16, 2013

Un poco de Blues

Hola a todo el mundo:
Hoy me apetece hablar de algo ligero, como corresponde al verano. Hoy quería hablaros de unas actuaciones que vi la semana pasada en la Semana Negra. Porque el miércoles, después de ver a Crudo en el escenario central, me acerqué por la carpa del Muddy’s a ver quién actuaba.

Y me encontré con que esa noche tocaba que actuaran Edu Manazas & The Whiskey Tren y Alejandra Burgos. Los primeros son un grupo de Blues afincado en Madrid, y realizaron una actuación de sonido muy clásico, en la que además contaron con la colaboración del casi legendario y sobre todo versátil guitarrista asturiano Rafa Kas, que interpretó con ellos sus últimos temas.






Pero la que más interés atraía para la gente que estaba allí era la blueswoman argentina Alejandra Burgos, que también contó con la colaboración de Rafa Kas, que tocó con ella durante toda la actuación. La suya también es una música de sonido clasicote, y así tocó temas muy míticos del Blues y el Rock, como “Proud Mary” o “Hard’s day night”. El tema “Come together” lo cantó el propio Rafa Kas, que en otro momento había llegado a tocar la guitarra con un cuchillo, lo que le obligó a cambiar de instrumento.

Casi sin haberlo planeado, esas dos actuaciones en plan mucho más intimista que lo que habíamos visto un rato antes fueron un buen colofón a la noche.
Y que viva la música, leñe.

viernes, julio 12, 2013

Conversaciones sobre la III República

Hola a todo el mundo:
Después de algún tiempo, hoy vuelvo a escribir algo para vosotros. Y tengo preparada alguna cosilla más que iré escribiendo en los próximos días, aunque de un tema que no tiene nada que ver. Y es que, si lo próximo sobre lo que voy a escribir es sobre música, hoy quiero hablaros de política. Concretamente de la presentación a la que asistí ayer. A la presentación de Conversaciones sobre la III República, el nuevo libro de Julio Anguita, que escribió junto a la periodista Carmen Reina.
La presentación, organizada por el Partido Comunista, tuvo lugar en el salón de actos del Centro Municipal Ateneo de La Calzada, o sea, en mi barrio. Y no hace falta que os diga que era uno de esos actos a los que hay que asistir sí o sí, independientemente de que estemos a favor o en contra de lo que el ponente dice.
Sí, porque Anguita, que hizo más una conferencia que una intervención al uso en una presentación, es un gran orador, de ideas claras y mucha lucidez, que, lejos de intentar convencer, lo que buscaba era mover a la reflexión.
Cuando llegó, a mí me dio la sensación de que tenía cara de cansado, de que los años ya no solo pasan, sino que también pesan. Sin embargo, cuando empezó a hablar, lo hizo con fuerza, con brillantez y con vehemencia, adoptando una postura que superaba la mera militancia y apelaba a argumentos complejos que explicaba con sencillerz.
Y de todo lo que dijo, me quedo con dos ideas. La primera, que para hablar de la Tercera República no tenemos que remontarnos a la Primera o a la Segunda, al pasado, sino que tenemos que plantear propuestas de futuro, líneas de actuación que hagan que la República pueda ser una realidad en el mundo actual.
Y la segunda, que hay que buscar propuestas que unan a todos los espectros políticos (porque, amig@s mí@s, ser republicano no equivale necesariamente a ser de izquierdas), dejando de lado los símbolos y las etiquetas, y partiendo de lo que nos une, no de lo que nos separa.
Qué bien nos iría con si en vez de tanto salvapatrias tuviéramos políticos así, lúcidos y comprometidos, tanto en lo intelectual como en lo sociopolítico.