viernes, septiembre 16, 2016

Pobreza alimenticia

Hola a todo el mundo:
Hace algunos días estuve viendo un reportaje por la tele sobre la obesidad en ciertas partes de los Estados Unidos. En él se decía que muchas veces, ese problema viene de unos hábitos alimenticios poco saludables, pero también que, en ocasiones, el problema viene de la falta de acceso a alimentos sanos que permitan llevar una dieta equilibrada. 
De hecho, decía que había zonas que eran verdaderos desiertos alimentarios, es decir, zonas en las cuales es difícil encontrar determinados alimentos, especialmente frutas y verduras frescas, bien porque no se venden, o bien porque sus precios son prohibitivos para muchos. En el reportaje se veía cómo en esa zona había todo tipo de cadenas de comida rápida, pero apenas lugares en los que comprar fruta. Cuando se encontraba un lugar en el que comparla, su precio era tan elevado que mucha gente no podía comparlo, mientras que el precio de una hamburguesa era mucho más asequible. Entonces nos encontramos con que, en el Primer Mundo, hay gente que no puede acceder a alimentos saludables y que por eso se alimenta básicamente de "comida basura". Pero lo que sufre esa gente no es desnutrición, sino malnutrición, porque no es que pesen menos de lo que deberían (de hecho, suelen tener sobrepeso), sino que lo que comen es poco (o nada) saludable, y así su cuerpo no recibe los nutrientes que deberían.
Además, en el reportaje se veía cómo en un colegio se daba a los niños una comida en la que sí incluían verduras y frutas, pero también hamburguesas y pizzas, de manera que los chavales comían sólo lo que conocían (la hamburguesa o el trozo de pizza), y dejaban el resto, lo que sería mejor para ellos. 
Entonces vemos que el problema es económico, sí, pero también de educación, un problema que viene ya desde el momento en el que los niños no comen en sus casas frutas y verduras, muchas veces porque sus padres no pueden comprarlas, y llega al momento en el que las rechazan en el colegio porque no les gustan o, lo que sería peor, porque no las conocen y no saben si les van a gustar.
Y, la verdad, las perspectivas que se me ocurrían al ver eso me dieron mucho miedo...

Imagen de dominio público realizada por Len Rizzi para el National Institute of Health (Gobierno de los Estados Unidos).

jueves, septiembre 08, 2016

Cuaderno de viaje: Lanzarote (20-27 de agosto de 2016)



La verdad, no tenía muy claro si contar estas vacaciones en Lanzarote porque fueron precisamente eso, unas vacaciones, pero nos lo pasamos tan bien e hicimos tantas cosas chulas que me apetecía contároslo, porque además fueron unas vacaciones “simétricas”, con un día de viaje, uno de transición, uno de excursión, dos de playa, uno de excursión, uno de transición y otro de viaje.

DÍA 1: VIAJE
El sábado 20 empezó la cosa cuando C. y yo nos reunimos en el aeropuerto de Asturias para coger el avión. Dos horas y media, más o menos, y llegamos a Arrecife y de allí en un microbús hasta Costa Teguise, que es donde íbamos a estar alojados, en un complejo sólo para adultos. Comimos algo, descansamos, nos dimos una ducha y a dar una vuelta alrededor del apartahotel, para buscar un supermercado en el que comprar suministros. Encontramos uno bastante cerca, con existencias (y horario) que se orientaban a los turistas y allí nos aprovisionamos. Una cena en una pizzería cercana y a descansar, que las vacaciones propiamente dichas empiezan mañana.


DÍA 2: TRANSICIÓN
El día no amaneció tan soleado como nos hubiese gustado, así que nos dedicamos a patear los alrededores para conocer el sitio en el que estábamos. Una playa, la de los Charcos, estaba muy cerca, pero como tenía su paseo en obras, preferimos caminar un poco más hasta la siguiente, la de las Cucharas, más grande y con mejor pinta. Recorrimos su paseo, viendo la cantidad de sitios que había para comer. Entonces el sol salió, así que volvimos corriendo al apartamento para preparar unos bocatas y ponernos los bañadores para ir a la playa.
Sin embargo la cosa fue engañosa, porque el sol se fue pronto, así que, rebozados en arena por culpa del viento (que allí es mucho), volvimos al apartamento a ducharnos.
Después nos pusimos a buscar un sitio para cenar, pero antes tomamos una cerveza isleña (Tropical) y un vino también de las islas en una bodega de allí. Sin embargo, para cenar nos decidimos por un sitio cercano, con pinta de ser donde va la gente de allí. Descubrimos que la comida, muy barata, también estaba muy bien preparada y aliñada, lo que nos hizo querer volver allí más adelante.

DÍA 3: EXCURSIÓN
Desde la recepción del apartahotel habíamos contratado una excursión hasta la isla La Graciosa, que está muy cerca. A media mañana de un lunes muy soleado cogimos un autobús hasta Órzola y, desde allí, un barco hasta la isla. La salida del puerto fue muy movida, con el agua del mar salpicándonos la cara y todo, y tuvimos suerte de que no nos mareamos y para nosotros fue divertido como una montaña rusa. Para alguien que se maree, eso tenía que ser un verdadero infierno.
La isla se orienta totalmente al turismo y la pesca, y no está nada asfaltada, siendo sus calles de arena, lo que le da un toque pintoresco. La recorrimos, tomamos algo, y luego a comer a la orilla del mar y junto a la lonja de pescado, de modo que os imaginaréis que no comimos precisamente carne. Nos decantamos por unas papas arrugadas con mojo y unos pescados que allí llaman vieja. Otro paseo y vuelta al barco.
A pesar de que durante esta excursión habíamos conocido a una pareja que estaba en nuestro mismo complejo que nos recomendaron varios sitios para comer y cenar, optamos por cenar en un pijo restaurante del Pueblo Marinero levantado en los ochenta por el arquitecto César Galán sobre una idea de César Manrique. Ésa fue la cena más decepcionante del viaje.

DÍA 4: PLAYA
El martes amaneció muy soleado, así que nos fuimos a la playa de las Cucharas a tostarnos, que para eso habíamos venido. Allí pasamos varias horas de sol, baño en el mar y bocatas. Volvimos para ducharnos y descansar.
Haciendo caso a la recomendación de la pareja que habíamos conocido el día antes, fuimos a cenar a un sitio en el que ya habíamos estado tomando algo un par de días antes, y allí cayeron un queso de oveja frito y un entrecot que fue verdaderamente impresionante. Después, tomamos unos chupitos de vodka caramelo que nos trajeron con la cuenta.

DÍA 5: PLAYA (OTRA VEZ)
El miércoles fue otro día espectacular, así que de nuevo hicimos unos bocatas y a la playa, esta vez teniendo cuidado de colocarnos en un sitio en el que pasaran menos windsurfistas y en el que estuviéramos más resguardados del viento, aunque esto último no nos salió bien.
Por la noche, otra vez hicimos caso a aquella pareja, y fuimos a otro sitio que nos recomendaron para cenar, decidiéndonos por otro sitio más propio de la gente del lugar que de turistas, en el que cenamos bien y barato, probando, de paso, otra cerveza de las islas, la Dorada.

DÍA 6: EXCURSIÓN
El jueves nos hicimos otra excursión, esta vez un Gran Tour por la isla, para ver las cosas más interesantes. Estuvimos en el Timanfaya, con paseo en camello incluido, una bodega en la que catamos vino, los Jameos del Agua (también obra de César Manrique), donde también pudimos ver su auditorio y la Casa de los Volcanes. Luego fuimos al mirador de los Helechos, donde además probamos el guarapo, que es otra bebida típica. Fue un día intenso y muy agotador.


Volvimos al apartamento y nos preparamos una cena sencilla, con las sobras de los bocatas de los días anteriores y unos helados que nos compramos.

DÍA 7: TRANSICIÓN
Básicamente, el viernes fue el día de ir dejando las cosas cerradas: fue el día de pasear, comprar los últimos recuerdos, comer en el mismo sitio en el que habíamos cenado el domingo un jamón canario con papas arrugadas que estaba espectacular pero que nos dejó el estómago hecho una pena.
Volvimos al apartamento a dejar las comprar y a descansar mucho y no salimos hasta última hora, cuando hicimos alguna compra más, tomamos unas cervezas y cenamos en el típico restaurante delante del cual se pasa a diario sin entrar nunca, donde comimos poco porque no nos apetecía más y tomamos un chupito de ronmiel típico.

DÍA 8: VIAJE
Y el sábado fue el día de volver, y de hecho, tan cansados estábamos que apenas comimos nada antes de subir al avión a eso de las doce hora local. Llegamos a Asturias y, a partir de ese momento, cada uno volvió a su casa con calma y, sobre todo, con ganas de descansar.

CONCLUSIÓN
Como siempre digo, las vacaciones son para darnos cuenta de lo que nos perdemos el resto del año. Pero, aún así, Lanzarote es una isla muy interesante, soleada, agradable y también con mucho que ver, así que valió mucho la pena.
Volveremos pronto. 

Nota: Las fotos las hizo C.

sábado, septiembre 03, 2016

Investidura fallida



Esta semana tuvimos las sesiones para las votaciones de investidura, y la cosa no fue diferente a lo que vimos la primera vez, resultando fallidas. Rajoy es incapaz de conseguir apoyos para conseguir la investidura, así que mucho me temo que nos tocará volver a votar.
Y eso que Rajoy hizo todo lo que alguien como él es capaz de hacer: intentar convencernos de que tiene que gobernar él porque sacó más votos (aunque la Constitución no diga eso), intentar convencernos de que la mayoría de los votantes le votaron a él (aunque cualquiera sepa que la mayoría de los que votamos lo hicimos a partidos diferentes al PP), decirnos que un Gobierno que no sea el suyo sería malo para la recuperación (recuperación de la que nos quieren convencer a pesar de los datos del paro). Incluso llegó a amenazar con hacernos votar en Navidad si no lo hacíamos Presidente ahora. Que era lo que nos faltaba, que después de todo lo que nos quitó, ahora nos quiera quitar también la Navidad. Menos mal que ahora parece que quieren cambiar la Constitución para que votemos… el día de los Inocentes.
Lo verdaderamente enervante de todo esto es que Rajoy no está ofreciendo nada a cambio del apoyo de otros partidos, lo que quiere es que se le apoye porque sí. Porque él lo vale. Y los argumentos que usa son verdaderamente ridículos. Por ejemplo, a Pedro Sánchez le decía el lunes que lo tenía que apoyar porque el PSOE y el PP compartían la misma idea de España y tienen el mismo compromiso de lucha contra el terrorismo, esperando, claro, que se le olviden los tiempos de Zapatero, cuando decía que el PSOE quería “romper España” y “rendirse a ETA”.
De momento logró convencer a Ciudadanos, el que, de momento, es el verdadero partido del cambio, porque en los últimos meses no ha hecho otra cosa que cambiar de opinión. Pero no es suficiente, así que necesita más votos a favor o abstenciones, y por eso se las exige al PSOE. No a los nacionalistas que votaron a favor de que Ana Pastor presida el Congreso (y que permitieron hace veinte años que Aznar gobernase), sino al PSOE, que tiene narices también. Y claro, el PSOE tiene que votar en contra de la investidura, porque si no decepcionaría a sus votantes.
No obstante, me da igual tener que volver a votar si esto no sale tampoco esta vez, porque tengo muy claro que da igual las veces que tenga que votar, porque siempre lo haré para evitar que alguien como Rajoy vuelva a la Moncloa.

jueves, agosto 18, 2016

Reflexiones sobre la tele



Quizá alguien recuerde que cuando empezaron las emisiones de Cuatro, a altas horas de la madrugada tenían un programa en el que ponían series un tanto desconocidas y underground. Entre ellas, emitían un anime japonés titulado Paranoia agent, muy poco conocido para el gran público y que creo que solamente fue emitido en nuestro idioma esa vez. En su momento vi algunos capítulos, pero al final, siempre se me olvidaba programar el vídeo y no terminé de ver la serie. Sin embargo, recientemente, gracias al potencial de internet para encontrar todo y más, tuve la oportunidad de verme la serie entera del tirón.

Se trata de una serie de sólo una temporada que nos cuenta la historia de una ciudad japonesa que se ve asolada por los ataques del llamado Chico del Bate, un misterioso personaje que va patinando y atacando con un bate a personas que, supuestamente, están alienadas por su propia existencia. A través de su figura, vamos conociendo a sus víctimas, personas con problemas de diversa índole a las que el Chico del Bate ataca. La serie en sí es muy compleja (hay quien la compara con Twin Peaks, de David Lynch), y a veces cuesta encontrar sentido a la manera en la que se desarrolla la trama.

No obstante, en ella vi un par de cosas que me hicieron pensar. La primera es una imagen que se repite en varios capítulos (en el primero y el último al menos). Es esta:

¿Os resulta conocida esa imagen? ¿Os resulta conocida la imagen de todo el mundo en el metro, el autobús o el tren con el móvil en la mano? Seguro que sí. Lo más sorprendente es que esa serie es de hace más de diez años y ya nos muestra una sociedad pegada a la pantalla del móvil.
Casi profético, ¿verdad?

La segunda cosa que me hizo pensar la vi en el segundo capítulo, en el que se nos narra la historia de un chico al que acusan de ser el Chico del Bate. El chaval es el triunfador del colegio, al que todos admiran. A la vez, en clase hay otro chico, recién llegado del campo, gordito y del que todos se ríen. En este capítulo podemos ver las diferencias que hay entre los más jóvenes de nuestra sociedad, entre los “triunfadores” guapos y admirados, y las “víctimas” de las que los demás se ríen. Podemos ver la "jerarquía" que se crea y se desarrolla entre clase y clase y durante los recreos, una jerarquía que es real y que puede llegar a afectar mucho a muchos chavales.
Una jerarquía que hay que tener en cuenta, para poder ayudar a esos chicos. 


viernes, agosto 12, 2016

El Bosco en El Prado



La exposición que hubo en el Museo del Prado con motivo del V Centenario de la muerte de El Bosco fue uno de los acontecimientos culturales más chulos de este año 2016 en España. Además, siendo el Museo del Prado el centro de arte en el que se custodian la mayoría de las obras que se conservan del pintor, era lógico que ese fuera el lugar de la exposición.
De hecho, nuestro viaje relámpago a Madrid se debió a esa exposición, aunque pudimos aprovechar para hacer algunas cosas más, como visitar Alcalá.

La exposición abarca dos salas del Museo, y en ella se muestran un total de 53 obras, no solo de El Bosco, sino también de pintores de su taller, que muestran la genialidad de un pintor adelantado a su tiempo, que fue además una influencia importantísima en el surgimiento del Surrealismo.
Vemos en los diversos cuadros una colección de figuras casi oníricas, que el pintor utilizó para criticar la sociedad de su época. Algunas, como El Jardín de las Delicias o El carro de heno, son muy complejas y nos obligan a estar un buen rato mirándolas para intentar desentrañar su significado.
Es una exposición que vale la pena ver.
El Bosco bien vale que os acerquéis a Madrid para verla.

jueves, agosto 11, 2016

Cuaderno de viaje: Madrid (5-8 de agosto de 2016)



PREPARATIVOS:
La idea de ir a Madrid en pleno agosto no fue casual, sino que se debió a la exposición sobre El Bosco que hay en el Museo del Prado. No es que tuviera decidido ir a verla, es verdad, pero cuando se inauguró, un vídeo de Metallica inspirado en las pinturas de El Bosco que compartí en Facebook dio lugar a una conversación con mi colega Silvicius que finalizó con la decisión de que me iba a ir con C. a ver la exposición y de paso patearnos Madrid y Alcalá.

PRIMER DÍA:
Como todos los viajes, el día de ir fue bastante soso. Seis horas de autobús (cinco y media para C., que fue desde Oviedo) hasta llegar a Madrid, una parada de tren para llegar a Atocha y, después de pasar por delante del Ministerio de Sanidad y del Centro Asociado de Madrid de la UNED, plantarnos en el hostal, en pleno Barrio de las Letras y a tiro de piedra de la Plaza de Neptuno, los museos Thyssen y El Prado, y el Hotel Palace. Una ducha para reinsertarnos en la sociedad y salimos a caminar por los alrededores, dándonos cuenta de que estábamos muy cerca de la librería del CSIC y del Congreso de los Diputados, y un poco más allá, del Teatro Reina Victoria.
En unos pocos minutos ya estábamos en la plaza de Canalejas, donde entramos en una taberna asturiana a tomar tranquilamente la primera caña del fin de semana. Después, otros pocos minutos de paseo nos llevaron hasta la Puerta del Sol y entonces decidimos comer algo. Entramos en el único Museo que conoce mucha gente, el del Jamón, así que el bocata que nos comimos en la misma Puerta del Sol, os imagináis de qué era.
Seguimos paseando por allí cerca, viendo el Ministerio de Hacienda y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, pero como estábamos cansados, decidimos irnos de vuelta al hostal, que el sábado hay que madrugar.

SEGUNDO DÍA:
Y el sábado hay que madrugar porque habíamos quedado con mi amiga Silvicius para que nos enseñara Alcalá de Henares, así que desayunamos rápido (en el Starbucks, porque no encontramos el sitio que nos habían recomendado en el hostal), y corriendo a Atocha para pillar un tren. A eso de las diez y media o poco más estábamos ya recorriendo Alcalá.
La colega nos fue llevando por los sitios que vale la pena conocer: desde el palacio del cardenal Cisneros a la Universidad de Alcalá, en cuyo Paraninfo se entrega cada año el Premio Cervantes (y en el que me enteré de que Jovellanos había sido alumno de esa Universidad). Después, una carrera hasta el corral de comedias, porque había que aprovechar la visita guiada que daba un amigo de Silvi, y que nos pareció de lo más interesante. Después, antes de la primera caña (con su tapa, claro)  para soportar el calor asfixiante, nos encontramos con una procesión de gigantes y cabezudos. 

Una visita a la casa natal de Cervantes, en la que, además, había una exposición de viñetas de Forges inspiradas en el Quijote. Después la visita al Museo Arqueológico Regional y otra caña con su tapa.
Vuelta a la Villa y Corte a media tarde, para descansar, y después salir a seguir tomando cañas, esta vez en una taberna en la Gran Vía. Después, nos acercamos hasta un bar en Chueca que me había recomendado el Garry, con la intención de salir de allí cenados. Y vaya si salimos cenados: eso fue demasiado. Seguimos pateando hasta llegar al Círculo de Bellas Artes y el centro cultural Blanquerna, y de allí al hostal.

TERCER DÍA:
Poco madrugamos el domingo, que se había que recuperar del sábado. Pero aún así, todavía tuvimos tiempo de, después del desayuno, patear Madrid para ver el Ayuntamiento, la Catedral de La Almudena, el Palacio Real, el Teatro Real… todo ello antes de tomar una cerveza y picar algo para luego volver al hotel y descansar, que la tarde va a ser larga.

Y es que habíamos quedado con Silvicius para ir todos juntos al Museo del Prado y ver la exposición de El Bosco, que nos dejó impresionados. Algo escribiré sobre ella en otro momento. Después, como la exposición se ven en tan sólo hora y media, corrimos a ver algunos cuadros de Velázquez, y también algún Tiziano que vimos de refilón. Luego, más cervezas, esta vez en un bar que se hizo conocido durante los disturbios de 2012.
La última cena en Madrid fue en la plaza de Santa Ana, cerquita del hostal y con la intención de volver pronto a él, que hay que hacer el equipaje.

Y LA VUELTA…
Y del lunes poco hay que contar, porque, igual que el viernes, fue día de viaje. Desayunar, dirigirnos a Atocha y de allí a la estación de autobuses y calzarnos otras varias horas hasta llegar a casa.

CONCLUSIÓN:
Madrid sigue siendo una ciudad que me gusta mucho, pero en la que sobre todo nos cruzamos con turistas, como nosotros mismos. No obstante, sí que hay algunas cosas que me llamaron la atención de la ciudad. En primer lugar, que casi no hay bancos en la ciudad. Como mucho, hay bloques de hormigón, normalmente al sol, supongo que para que la gente se vaya a las terrazas.
Pero, sobre todo, me resulta sorprendente la vida que tiene la ciudad, da igual la hora que sea, lo que hace que sea un sitio en el que es agradable estar.
A pesar del calor…



Créditos de las fotos: Todas las hizo C., que las hace muy bien.
Agradecimientos: Por supuesto, a nuestra colega Silvicius, que nos enseñó Alcalá como ella sabe.